Nombre del personaje: Adolfo López Mateos
Fecha de Nacimiento: En Atizapán de Zaragoza, Méx., en 1910
Fecha de fallecimiento: En el Distrito Federal, México en 1969
Origen: Atizapán de Zaragoza, México
Actividad: Presidente de la República
Época: Contemporánea

Licenciado en Derecho por la UNAM. Practicó el boxeo y otros deportes. Realizó con algunos de sus compañeros preparatorianos un viaje a pie hasta Guatemala.

Fue Secretario Particular del Gobernador del Estado de México. Orador de la campaña presidencial de José Vasconcelos y tras la derrota de éste, vivió algún tiempo en Guatemala. Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Ruta.

Trabajó como profesor de la Escuela Nacional de Maestros y del Instituto Científico y Literario de Toluca. Fue Secretario particular del Presidente del PNR y Secretario general del mismo partido en el Distrito Federal. Elegido senador suplente por el Estado de México. Fue presidente del banco debido al retiro de Isidro Fabela. Se desenvolvió como jefe de la campaña presidencial de Adolfo Ruiz Cortines. Fungió como Secretario de Trabajo y Previsión Social y Presidente de la República (1° de diciembre en 1958 al 30 de noviembre de 1964). Durante su sexenio el Estado de México adquirió la mayoría de las acciones de las empresas generadoras de energía eléctrica y se constituyó la Comisión de Balsas para el fomento económico de esa cuenca; fueron reprimidos los movimientos de ferrocarrileros, maestros y telefonistas; se persiguió a los militantes y organizaciones de izquierda. Rubén Jaramillo fue asesinado; el anciano periodista Filomeno Mata hijo, fue encarcelado y el pintor David Alfaro Siqueiros estuvo en prisión hasta que recibió el indulto del propio Presidente. En materia electoral se creó la figura jurídica de los diputados de partido.

Por su iniciativa fueron aprobadas las nuevas Leyes Orgánicas de Secretarías de Estado y Federales de Turismo y del Trabajo, en tanto que el estatuto Jurídico que regía las relaciones laborales de los trabajadores del Estado fue incorporado a la Constitución como apartado B del artículo 123.

En materia educativa luchó por el funcionamiento de la Universidad Profesional Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional; por la creación del Instituto Nacional de Protección a la Infancia, la edificación de los Museos de Arte Moderno, de Historia Natural y Nacional de Antropología (1964), así como por la institucionalización del libro de texto gratuito.

López Mateos visito 16 países y recibió a una veintena de jefes de Estado o de Gobiernos entre otros a Dwight D. Eisenhower y John F. Kennedy, de Estados Unidos.

Adolfo López Mateos, sencillo y fiel a su auténtica personalidad, jamás pensó ser heredero de Morelos, ni de Juárez, ni de ninguno de los pronombres de la Revolución.

Adolfo López Mateos poseyó una vocación nata por el servicio público; desde su mocedad incursionó por los azarosos caminos de la política, usando como armas algunas de las facultades que lo distinguieron: la simpatía humana, una lúcida inteligencia, una vasta cultura y sus dotes de tribuno. La oratoria fue para Adolfo López Mateos una de sus posibilidades personales que más le sirvieron para escalar ascensos en los que se realizó como político, como hombre de Estado y como líder nacional.

Desde muy joven abrazó con pasión el gusto por la Literatura y por todas las manifestaciones artísticas. De no haberse dedicado a la política, las letras hubiesen construido su ocupación predilecta; escribió versos y no fueron de menor calidad a la producción juvenil de sus coetáneos. La vida lo encaminó a la búsqueda de la actividad pública, como su vocación dominante; esta profesión no aminoró su gusto por los placeres estéticos, la música, la pintura, los libros y su actitud de sibarita frente a las más delicada de satisfacciones que la vida depara al hombre para su goce y deleite.

Como orador, Adolfo López Mateos, en su vida estudiantil acusaba el poder persuasivo de su palabra discreta; las ideas, la emoción y el tono poético de buen gusto, caracterizaron la palabra siempre elegante de su estilo de tribuno.

Vivió rodeado de lo que más le gustó: cuadros, esculturas, bellos objetos, nunca perdió su devoción por la música, él mismo se calificaba como melómano incorregible.

Su imagen aún fresca para redibujar su retrato físico; aún se recuerda su figura juvenil, apuesta, atrayente, que rebozaba simpatía por todos sus poros; parece estar escuchando su sonora y singular risa convertida en carcajada.

Saber sonreír fue es una de las grandes sabidurías y quizá uno de sus razgos más distintivos. Nunca tuvo prisa, para él el tiempo parecía no transcurrir, disfrutaba de las conversaciones a las que consideraba como una de sus atracciones predilectas.

Muy difundida fue la obra de su régimen y en una abundante bibliografía ha quedado registrada la intensa tarea que realizó al servicio del pueblo de México.

Adolfo López Mateos se incorporó a la actividad pública con mucho ahínco en Atlacomulco, reencontrándose en la relación humana con Isidro Fabela y fue ahí donde se abrió el horizonte de la primera oportunidad, hasta entonces negada, para proseguir su política, brillante y meteórica.

Atlacomulco presintió en Adolfo López Mateos un adalid surgido de las mejores tradiciones patrióticas del Estado de México; remontada a los símbolos de estadistas poetas que en el recorrer del tiempo, lo mismo se llamaron Netzahualcóyotl, Heredia, Ramírez o Altamirano, dignos depositarios de añejo y nobilísimo linaje.

Clave y nombre de la escuela: Secundaria Oficial No. 3 "Lic. Benito Juárez"
Nombre del Profesor: María de Jesús Hernández Carrillo
Nombre del Equipo: Postrevolucionario

Bibliografía:
Sánchez García, Alfonso, Historia del Estado de México, Gobierno del Estado de México, Secretaría de Educación. Cultura y Bienestar Social.
Musacchilo, Humberto, Diccionario Enciclopédico de México Primera edición, 1989, Edit. Letra Arte, S.A. de C.V.
Correo electrónico: sec3@netspace.com.mx

Otoño 97